CONFESIÓN
DÉCIMAS
Confieso que yo te amé.
Pero ahora no lo hago.
Con sufrimiento yo pago
todo el amor que entregué.
De su orgullo despojé
a mi ingenuo corazón.
Por ti perdí la razón
y todo te consentí,
un gran error cometí:
no vi venir tu traición.
Me envolvió la soledad
con su pelaje mojado
por lo tanto que he llorado
al enfrentar la verdad.
Me dejaste en libertad
y no sé cómo escaparme
de ese infierno y desatarme
del lazo de dependencia
que me nubla la conciencia
tratando de aniquilarme.
Hoy soy una hoja al viento,
sin dirección ni fortuna.
Soy desierto de la Puna
que predica su lamento.
Que de amor está sediento
y habla solo, sin cordura.
Es tan grande mi amargura
que no avisora un futuro.
Frente a mí, no hay más que un muro
de durísima estructura.
Ojalá que Dios me ayude
a superar este trance.
Que le dé paz y balance
a mi vida y la reanude.
Que la piel del alma mude
y la sacie de esperanza.
Que la infle de confianza
aumentando su autoestima
para que llegue a la cima
de la bienaventuranza.
Autora: María Rosa Ferrarotti
04/12/2025
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Luján, Pcia. de Buenos Aires, Argentina.
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