PÉRGOLA DEL TIEMPO
DÉCIMAS
En la pérgola del tiempo
se entrelazan los recuerdos
perfumados con acuerdos,
evitando un contratiempo.
Ellos conservan su tempo
moderado e invariable.
Guardan dulzor innegable.
Me transportan a la infancia
donde con perseverancia
forjé un futuro impensable.
Era el tiempo de las rosas,
mi florida juventud.
Hoy brindo mi gratitud
a sus flores amorosas.
Sus experiencias valiosas
generaron los caminos
hacia los campos vecinos
de las viñas ya maduras
de mayores aventuras
y de los vinos más finos.
El tiempo navega en ríos
del añejado presente.
Va siguiendo la corriente
de vagabundos estíos.
Se baña con los rocíos
de lo que pronto será.
Otra etapa empezará.
Compartirá su existencia
dejando siempre la esencia
de lo que está y pasará.
El tiempo pinta paisajes
que se van modificando.
Las rutas se van cortando
en imprevistos parajes.
Nos vende caros pasajes
de ida, mas no de vuelta.
A nuestra mano la suelta
y no podemos quejarnos.
Al tiempo no hay que aferrarnos.
Nuestra vida está resuelta.
El tiempo no se detiene.
A las pruebas me remito.
Se va yendo despacito
y siempre en vilo nos tiene.
A veces, no nos previene
al darnos la despedida.
Sufrimos la sacudida
de ese momento impactante.
Desde ahí en adelante
en la Tierra no hay cabida.
Aunque el tiempo es intangible,
de nuestros años se adueña.
Es el maestro que enseña
lo que es ineludible.
Morir, y ser invisible
como el alma que tenemos.
Que inmortales no seremos.
Que no hay que desperdiciar
y saber aprovechar
su valor, con lo que hacemos.
Autora: María Rosa Ferrarotti
29/11/2025
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS DEL AUTOR.
Luján, Pcia. de Buenos Aires, Argentina.
Imagen de Internet.

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