EN MI TRINCHERA
DÉCIMAS
Ata a mi dócil cintura
el lazo de un fuerte abrazo,
pues no sentirás rechazo.
Haz de ella, su lectura.
Lentamente, sin premura,
transmítele tu calor
y deshoja como flor
cada espacio con tus manos.
De sus paisajes ufanos,
sé su claro defensor.
Extiende tu enredadera
de besos, en alambrados
de mis hombros nacarados.
Traspasa toda frontera.
Sumérgete en la trinchera
de mi cuello de jazmín.
Conviértete en paladín
de este amor tan pasional,
surcando mi litoral
dándote tu gran festín.
Insístele tú a la luna
para que alargue su ronda,
y que su brillo no esconda
bañándose en la laguna.
Que se suba a la tribuna
de las noches estrelladas.
Que se amarre a las almohadas
del infinito dormido
y en un cometa perdido
lance en el lecho sus hadas.
Que no llegue la mañana
abanicando al rocío
de tu cuerpo junto al mío.
Que no entre por la ventana.
Que se mantenga lejana
y nos deje disfrutar
la sinfonía de amar,
marcando un ritmo perfecto.
Que el placer sea el efecto
de ese largo trasnochar.
Autora: María Rosa Ferrarotti
21/12/2025
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS DEL AUTOR.
Luján, Pcia. de Buenos Aires, Argentina.
Imagen de Internet.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario