LA TEMPESTAD
DÉCIMAS
Manso el cielo, está sembrado
de lavandas y de lirios,
la tarde enciende sus cirios
de color tornasolado.
Un verdor arrinconado
en siluetas del palmar,
se acerca hasta el bravo mar
sobre el médano arenoso
que no puede hacer reposo
pues lo invade la pleamar.
Las gaviotas se divierten
revoloteando a lo lejos.
Comen algunos cangrejos.
Que viene mal tiempo, advierten.
Los oleajes se convierten
en grandes rulos de espuma.
Se va formando una bruma
que se acerca hasta la costa
solitaria y muy angosta.
Un viento fuerte se suma.
Un barco de pescadores
dirige el rumbo hacia el puerto.
Se escapa del mar abierto
junto a sus trabajadores.
Los truenos con sus tambores
asustan hasta el más ducho.
Sus duros parches escucho.
Me refugio en mi cabaña
La soledad me acompaña
en un oscuro cuartucho.
La lluvia no se detiene,
burlándose de mi miedo.
A ella le importo un bledo.
Su ferocidad sostiene.
Diluviando se mantiene.
No hay luz en la habitación.
Complicada situación
se esboza en este momento.
A la tormenta me enfrento.
Caigo en desesperación.
Las horas pasan muy lentas.
Las olas son los sabuesos
que quieren comer mis huesos,
mostrándose muy violentas.
Yo me voy moviendo a tientas
buscando un lugar seguro
que me saque del apuro
hasta que todo concluya.
Que el viento pare y que huya.
Estar tranquilo procuro.
Después de un muy largo rato,
el mar se va apaciguando.
El viento se va calmando,
y yo mi llanto desato.
Casi no cuento el relato
de lo que ha acontecido.
Pocos bienes he perdido.
A mi alrededor observo.
Lo más valioso, conservo.
La fe que me ha sostenido.
Ha vuelto a salir el sol.
El mar se quedó revuelto.
Muchas algas ha devuelto
a la orilla, sin control.
Caracoles de charol
con muy diversos tamaños
se parecen a rebaños
que pastan sobre la playa.
La tarde al fin se desmaya,
en medio de tantos daños.
Mañana la paz vendrá
y yo saldré con mi bote.
Me alejaré del islote.
El mar reverdecerá.
De peces, se colmará,
y pescaré mi comida.
Será sabrosa. Servida
debajo de una palmera.
Un platillo de primera,
para alegrarme la vida.
Autora: María Rosa Ferrarotti
23/05/2026
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS DEL AUTOR.
Luján, Pcia. de Buenos Aires, Argentina.
Imagen de Internet.

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