POESÍAS Y CANCIONES DE AMOR EN TODOS Y CON TODOS LOS SENTIDOS. DÉCIMAS. HAIKUS. SONETOS CLÁSICOS. ROMANCES. POESÍA LIBRE. CUENTOS. REFLEXIONES. LETRAS DE CANCIONES. SEXTILLA HERNANDIANA.

martes, 4 de agosto de 2026

POESÍA


DESDE LA MADRUGADA


DÉCIMAS


Se alista la madrugada
para salir a mi encuentro.
En sus entrañas me adentro
para abrazarme a su almohada.
Su textura delicada
me invita a seguir durmiendo,
y entre sueños, escribiendo
un poema a su hermosura.
Con elocuente escritura,
de versos la voy cubriendo.

Su enigmático semblante,
trasnochado y apacible;
es aliado imprescindible
de mi pluma palpitante.
Mi soñar es vigilante
de su gran transformación.
Con el alba guarda unión,
pues en ella su alma drena.
Va descargando su pena
y cambiando de expresión.

Se acerca el amanecer
con su pálido mensaje.
Se viste con claro traje.
Ya no se quiere esconder.
Piensa solo en florecer,
y yo me voy despertando.
Mis frases voy alineando
mientras el sueño se escurre.
Describo lo que allí ocurre.
Las ideas voy soltando.

Mis palabras son los trinos
que nacen sin darse cuenta,
y su musa se alimenta
en altares matutinos.
Van abriendo los caminos
de la paz del despertar.
Ellas desean contar
que ver el alba es un lujo.
Mi sentir hoy se tradujo
en un poema al pasar.


"ROSA DE AGOSTO"
20/05/2026
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS DEL AUTOR.
Luján, Pcia. de Buenos Aires, Argentina.
Imagen propia creada con IA.





POESÍA


LA TEMPESTAD


DÉCIMAS


Manso el cielo, está sembrado
de lavandas y de lirios,
la tarde enciende sus cirios
de color tornasolado.
Un verdor arrinconado
en siluetas del palmar,
se acerca hasta el bravo mar
sobre el médano arenoso
que no puede hacer reposo
pues lo invade la pleamar.

Las gaviotas se divierten
revoloteando a lo lejos.
Comen algunos cangrejos.
Que viene mal tiempo, advierten.
Los oleajes se convierten
en grandes rulos de espuma.
Se va formando una bruma
que se acerca hasta la costa
solitaria y muy angosta.
Un viento fuerte se suma.

Un barco de pescadores
dirige el rumbo hacia el puerto.
Se escapa del mar abierto
junto a sus trabajadores.
Los truenos con sus tambores
asustan hasta el más ducho.
Sus duros parches escucho.
Me refugio en mi cabaña
La soledad me acompaña
en un oscuro cuartucho.

La lluvia no se detiene,
burlándose de mi miedo.
A ella le importo un bledo.
Su ferocidad sostiene.
Diluviando se mantiene.
No hay luz en la habitación.
Complicada situación
se esboza en este momento.
A la tormenta me enfrento.
Caigo en desesperación.

Las horas pasan muy lentas.
Las olas son los sabuesos
que quieren comer mis huesos,
mostrándose muy violentas.
Yo me voy moviendo a tientas
buscando un lugar seguro
que me saque del apuro
hasta que todo concluya.
Que el viento pare y que huya.
Estar tranquilo procuro.

Después de un muy largo rato,
el mar se va apaciguando.
El viento se va calmando,
y yo mi llanto desato.
Casi no cuento el relato
de lo que ha acontecido.
Pocos bienes he perdido.
A mi alrededor observo.
Lo más valioso, conservo.
La fe que me ha sostenido.

Ha vuelto a salir el sol.
El mar se quedó revuelto.
Muchas algas ha devuelto
a la orilla, sin control.
Caracoles de charol
con muy diversos tamaños
se parecen a rebaños
que pastan sobre la playa.
La tarde al fin se desmaya,
en medio de tantos daños.

Mañana la paz vendrá
y yo saldré con mi bote.
Me alejaré del islote.
El mar reverdecerá.
De peces, se colmará,
y pescaré mi comida.
Será sabrosa. Servida
debajo de una palmera.
Un platillo de primera,
para alegrarme la vida.


23/05/2026
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS DEL AUTOR.
Luján, Pcia. de Buenos Aires, Argentina.
Imagen de Internet.




POESÍA


EL OTOÑO NO SONRÍE


DÉCIMAS


El otoño no sonríe.
Lagrimea con las hojas
amarillas, pelirrojas.
Es el viento quien se ríe.
Hace que el aire se enfríe
y se desnuden las ramas.
Que se pongan sus pijamas
las luces del horizonte
recostadas tras el monte
y no florezcan retamas.

El otoño está muy triste
pues son más cortos sus días.
Oscuras fotografías
el panorama reviste.
Nuestro cuerpo se resiste
a salir a caminar.
Ya no perfuma el azahar
de los naranjos del huerto.
El jardín está desierto
como playa sin palmar.

Un libro y un buen café
son muy buenos compañeros.
Especiales, placenteros;
no sé decir el porqué.
Refugio siempre encontré
entre páginas y aromas.
Entre los puntos y comas
de un merecido descanso.
De decirlo, no me canso.
De mi quietud, son rizomas.

El otoño está callado.
Los trinos se oyen lejanos
al terminar los veranos.
Los pájaros se han fugado.
Sin sus voces, han dejado
de ser coros matutinos.
Sus andares peregrinos
buscando luz y calor,
se alejaron del dolor
de los fríos vespertinos.

El otoño a mí me gusta.
Tiene el alma solitaria
que, a veces, es necesaria
aunque nos parezca injusta.
Su presencia no me asusta
porque el tiempo sigue andando.
Al ir rodando y rodando
nos traerá la primavera,
sacando de su galera
sonrisas que irá sumando.


23/05/2025
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS DEL AUTOR.
Luján, Pcia. de Buenos Aires, Argentina.
imagen propia creada con IA.