SONÓ EL TIMBRE DE LA PUERTA
DÉCIMAS
Sonó el timbre de la puerta.
Voy a ver quién ha llegado.
¿Será alguien esperado?
La respuesta es incierta.
He quedado boquiabierta,
pues no lo puedo creer.
Es alguien que en el ayer
formó parte de mi vida,
y dejó una gran herida,
yéndose un atardecer.
-Hola, tenemos que hablar-
comienza sin titubeos.
Estuve viendo videos
de los dos, frente al altar.
Y comencé a recordar
lo mucho que nos amamos.
El amor que disfrutamos
aquellos primeros años,
sin sentirnos ermitaños.
Cuando juntos caminamos.
-Me tomaste por sorpresa,
nunca esperé que volvieras,
y que contigo trajeras
tanta desazón confesa.
El que frustración expresa
mostrando preocupación;
que no espere aceptación
al volver arrepentido.
Su disculpa no hace ruido,
ni merece su mención.
-Perdona, si te hice mal-
pensé que ya no me amabas.
Solo frialdad demostrabas,
como mañana otoñal.
Me metí en el pantanal
de otras caricias y besos,
que me mantuvieron presos
durante un tiempo muy largo.
De mis actos, me hago cargo.
Por otra, perdí los sesos.
-¿A qué vienes a buscarme,
si resulta que soy fría?
¿Qué importa mi compañía?
Te costó poco dejarme.
No supiste valorarme.
Otro amor me conquistó
y mi calor se robó.
El que según tú no hallaste.
Por mucho, te equivocaste.
Hubo quien conmigo ardió.
Solo espero que te vayas,
y no regreses jamás.
Convencerme no podrás.
Ve a asolearte en otras playas.
Así, con otras ensayas
tu manera de partir.
De enamorar y fingir,
para escaparte más tarde.
Inconformista, cobarde.
Del amor, te gusta huir.
Autora: María Rosa Ferrarotti
13/07/2026
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS DEL AUTOR.
Luján, Pcia. de Buenos Aires, Argentina.
Imagen propia creada con IA.

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