POESÍAS Y CANCIONES DE AMOR EN TODOS Y CON TODOS LOS SENTIDOS. DÉCIMAS. HAIKUS. SONETOS CLÁSICOS. ROMANCES. POESÍA LIBRE. CUENTOS. REFLEXIONES. LETRAS DE CANCIONES. SEXTILLA HERNANDIANA.

miércoles, 14 de septiembre de 2022

POESÍA

LA BELLEZA DEL BALLET
(Recuerdo de mi infancia)


DÉCIMAS

Me calcé medias de malla.
Un tutú con lentejuelas.
Zapatillas, con sus suelas
muy flexibles. De mi talla.
A mis piernas, las encalla
una cinta muy sedosa
dando vueltas, revoltosa,
en mis fuertes pantorrillas.
Son rosadas, muy sencillas.
Y me veo como diosa.

Al bailar el Cascanueces,
sobre puntas yo me elevo.
A dar giros, ya me atrevo.
Encarando solideces
al saltar algunas veces
con total delicadeza.
En la danza, su belleza,
tiene tintes misteriosos.
Musicales. Jubilosos.
De justeza. De fineza.

El ballet lo llevo dentro
cual sonrisas reprimidas.
Cierra todas las heridas.
Al danzar, el sol encuentro
y conmigo me reencuentro.
Es mi musa. Mi consuelo.
Cuando vuelo sobre el suelo
al hacer coreografías,
infinitas fantasías
en mi mente las modelo.


08/09/2022
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS DEL AUTOR.
Luján, Pcia. de Buenos Aires, Argentina. 
Imagen de Internet.



POESÍA

ENSOÑACIÓN


DÉCIMAS 


Nos amamos sin tenernos.

Nos besamos sin tocarnos.

Y soñamos abrazarnos

al dormirnos. Poseernos.

De las noches, no caernos.

Caminar sobre sus tejas.

Sujetarnos a las rejas

del placer que recibimos.

Ser amantes que vencimos

situaciones muy complejas.


Tropezar con las estrellas

en la paz del infinito.

En su sur, dejar escrito

un rimar de nuestras huellas,

mientras juegan las doncellas

de los vírgenes abriles

elevando sus candiles

 inocentes, relucientes;

en perfiles de ponientes

con sus pieles de marfiles.


Encontrar causas perdidas

y sentarlas en sillones

colocados en balcones

de las horas esculpidas.

Reflotarlas sin heridas

en magnolias somnolientas.

Que no sean Cenicientas

despreciadas, maltratadas.

Ni se sientan acechadas

por razones harapientas. 


En la fe que nos inspira,

aferrarnos a la dicha.

Apostar alguna ficha

al amor que se respira,

a la rosa que conspira

despinando los albores

designándonos autores

de cargados sentimientos,

concretando poblamientos

de románticos fulgores.


Regalarnos utopías

en las puertas de la gloria.

Resguardar en la memoria

armoniosas compañías.

Ir cumpliendo profecías

en oscuros cielos mudos,

desatando fuertes nudos

de pasiones inquietantes.

Ocupar puestos vacantes

en satélites desnudos.


Coronar con lunas plenas

los abrazos de Morfeo,

mientras sigues tu paseo

por mis blancas azucenas.

Frenesí desencadenas.

El sentir se sobresalta.

El deleite nos asalta.

Encumbramos esperanzas.

Desterramos añoranzas.

El soñar nos hace falta.



Autora: María Rosa Ferrarotti

05/09/2022

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS DEL AUTOR.

Luján, Pcia. de Buenos Aires, Argentina.

Imagen de Internet.





POESÍA

LA BRÚJULA


DÉCIMAS


Una brújula preciso

para hallar tus sentimientos.

Produjeron sufrimientos.

Se marcharon sin aviso.

Arrojaron por el piso

ilusiones añejadas.

Con recuerdos, amigadas.

Enredadas en renglones

de tu carta con borrones

y promesas alejadas.


Margaritas te llevaste.

Ya no puedo deshojarlas

ni con dudas acosarlas.

De mis sueños te burlaste.

Mi pasión no rescataste.

Decepciones a graneles

suenan como cascabeles

en mi pecho, retumbando.

En el alma van girando

como grandes carruseles.


Si regresas algún día

a buscar una sonrisa,

no verás a la sumisa

que confiada se rendía

a tus pies con alegría.

Muy plantada. Bien erguida,

te daré la bienvenida,

para luego, despedirte.

Ya no quiero seducirte.

Sabes cuál es la salida.



Autora: María Rosa Ferrarotti

04/09/2022

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS DEL AUTOR.

Luján, Pcia. de Buenos Aires, Argentina.

Imagen de Internet.




POESÍA

CUANDO TOMAS MIS MANOS


DÉCIMAS


Apretando nuestras manos

caminamos por la plaza.

Vamos juntos a la caza

de los trinos más lejanos.

Afinamos bien los pianos

de suspiros compartidos,

por aromas expelidos

en las pérgolas de rosas.

Sus corolas vaporosas

nos impregnan los sentidos.


Solamente nos soltamos

cuando tocan nuestros dedos,

de las bocas, sus viñedos.

Tiernamente nos besamos.

Sus racimos atrapamos.

Nos miramos a los ojos

con dulzura, sin sonrojos.

Enmarcamos con las palmas

a los rostros de las almas

en ocasos pelirrojos.


Nos sentamos en un banco

y mis manos las retomas

entregándoles diplomas

de calor divino, franco.

Acaricias cada flanco

de su piel que se estremece.

Tu rozar les pertenece.

No las sueltas. Las presionas.

Suavemente, las flexionas.

Tu candor las enternece.



Autora: María Rosa Ferrarotti

03/09/2022

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS DEL AUTOR.

Luján, Pcia. de Buernos Aires, Argentina.

Imagen de Internet.




POESÍA

SUEÑOS  AGUATEROS


DÉCIMAS


Tengo sueños aguateros

de lloviznas de caricias

que me brinden las delicias

en mis límites costeros.

Que vacíen sus tinteros

al copiar con fina pluma

densidades de la bruma

de mi mar, sin titubeos.

En fontanas de deseos,

fluir cual brisa que perfuma.


Con rocíos titilantes,

bajo lunas, despertarme.

De penumbras, apartarme.

Ir bordando los instantes

más bonitos, fascinantes,

embrujada por tus manos

sumergidas en mis llanos.

Conferir a los placeres

el reinar de amaneceres

al cruzar mis meridianos.


En mis valles y montañas,

desaguar los afluentes

caudalosos y potentes

de pasiones ermitañas

que transiten mis entrañas

por sus sitios más profundos.

Que tus sueños vagabundos

correteen por mis venas

y se liguen sus verbenas

a mis suelos más fecundos.


Con mis labios endulzados,

proveer los atracones

de sus cajas de bombones

a tus gustos aflorados.

Con sabores refinados

deleitar sin desperdicios

a tus besos, con inicios

que repasen por mi boca

la locura que provoca

ser esclavos de sus vicios.


Con urgencia, necesito

de las aguas de tus napas.

Que me dejes unas yapas,

pues, si no, me debilito.

Al amor le solicito

no me niegue tu presencia,

visitando con frecuencia

mis solares y jardines,

y tormentas origines

para mi supervivencia.



Autora: María Rosa Ferrarotti

26/08/2022

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS DEL AUTOR.

Luján, Pcia. de Buenos Aires, Argentina.

Imagen de Internet.




jueves, 1 de septiembre de 2022

RELATO

LA HORMA DE SU ZAPATO



... Corría el año 1976. Dos extraños en condiciones similares, es decir, solos; estaban a punto de ser sorprendidos por el destino.
Ella, trabajaba y estudiaba, tenía 21 años de edad y acababa de ser abandonada por su primer novio (en abril), después de un año de noviar seriamente. El asunto, es que él le dijo que no la quería más. Le devolvió sus cartas y desapareció del mapa. La muchacha, se lo veía venir. No derramó ninguna lágrima y hasta le cebó mate antes de que se fuera para siempre.
El que quedó confundido fue él, ante la reacción de ella. La iban a traicionar una vez, dos, no. Nunca soportó a los mujeriegos.
Fueron pasando los meses y con ellos, también la rutina. Con su grupo de amigos, se reunía todos los fines de semana para ir a bailar a los boliches de moda (Kalahari y Safari). No le gustaba mucho bailar música rápida sino escuchar la música del momento, mientras veía a sus amigos bailar y disfrutar. Su única diversión era ir a bailar y cantar folclore, acompañada de sus padres. Flora, la profesora de folclore, organizaba junto a Pepe, su esposo; una peña por mes en el Club Platense de Luján. Allí, la chica bailaba un poco, porque había pocos varones y los acaparaban las mujeres mayores. Luego, se armaba la guitarreada y cantaba folclore junto a su padre que tocaba la guitarra. También, contrataban números musicales de Buenos Aires bastante importantes. Por ejemplo: Alberto Castelar, Los Hnos Toledo, etc.
La vida de la muchacha era monótona. Trabajo y estudio. Algunos días de semana por la noche, iba a clases de folclore donde aprendía a bailar nuevas danzas. Bailaban entre mujeres. Entre las mismas, había una señora llamada Nelly. Sabía que tenía tres hijos, pero no sabía su estado civil y nunca los había visto. No los conocía. Un día de práctica de baile, encaró a Nelly y le preguntó si tenía un hijo disponible para ella. (Habían pasado varios meses desde la finalización de su primer noviazgo). Nelly, le contestó que no sabía bien si su hijo mayor seguía de novio o no. Lo veía poco porque él trabajaba todo el día, viajaba a Buenos Aires y cuando llegaba se bañaba, cenaba, y a las 19 hs. ya estaba en la cama durmiendo o leyendo un rato, encerrado en su pieza. No obstante, Nelly hizo sus averiguaciones y se enteró que su hijo no tenía más novia. Se lo confirmó a la muchacha. La misma, intrigada, deseaba conocerlo. Entonces, Nelly le dijo que pasara a buscarla cerca de las 19 hs., los días de práctica. Una amiga mutua, se ofreció a pasarlas a  buscar a las dos, con su Fitito. La muchacha fue tres veces a la dirección indicada a buscar a su compañera de baile, con la intención de que su hijo le abriera la puerta. Pues, eso no sucedió nunca. Si no se estaba bañando, estaba leyendo o durmiendo; porque se levantaba muy temprano para viajar al trabajo.
La chica, no lo conocía ni por figurita.
El sábado 4 de septiembre de 1976, se hizo la Peña Mensual en el Club Platense de Luján.
Había mucha gente y la solitaria muchacha se divertía compartiendo la música y el baile con los mayores. En una de esas, su madre la vio sentada y le preguntó: - ¿Por qué no vas a bailar con tus amigas a Kalahari, en vez de estar acá metida entre viejos?
La verdad, es que no tenía muchas ganas de irse de ese lugar. Se sentía bien y segura allí. Pero, la convencieron y la llevaron hasta Kalahari, en otro Fitito. En la puerta del boliche bailable, estaban sus amigas esperándola. Insistieron para que se bajara del auto, diciéndole que estaba lleno de chicos. Con pocas ganas entró al lugar. No cabía un alfiler. La música fuertísima. Bastante oscuro todo, menos las dos pistas de baile. Se acomodó junto a sus amigas en un lugar lejano a las pistas (lo único que consiguieron para sentarse). Sus amigas fueron al toilette y se quedó sola. La sacaron a bailar dos o tres veces, pero no aceptó. El último chico que la había sacado a bailar, le dijo: - ¿A qué venís si no vas a bailar?
La muchacha le respondió que le gustaba escuchar la música, nada más. Con una cara no muy agradable, el muchacho se retiró.
Ya eran alrededor de la 1,30 o 2 de la madrugada del domingo 5, cuando delante de ella se plantó un chico cruzado de brazos, vestido con pantalones Oxford color verde loro, una camisa clara y con cabello oscuro largo. Sus zapatos tenían tacos (era la moda de la época, de Fiebre de sábado por la noche). Segunda mitad de la década del 70.
Ante la mirada fija del muchacho, su postura firme y el recuerdo de lo que le había dicho el anterior chico; lo miró de arriba a abajo, como sacándole una radiografía y salió a bailar. Mientras bailaban música movida en la pista, comenzaron a intercambiar preguntas como:- ¿Cómo te llamás? ¿Qué hacés, trabajás / estudiás? ¿Qué tipo de música te gusta? Etc. Ante esta última pregunta, la muchacha le dijo que le gustaba el folclore y que venía de estar en una peña. Él, le preguntó si conocía a Nelly B... Ella le contestó que conocía a una Nelly M...
La sorpresa fue enorme, cuando él le confirmó que esa era su madre (que la muchacha conocía por su apellido de soltera porque estaba separada de su esposo).
En ese instante, ella no podía creer lo que estaba escuchando. Empezó a reírse sin parar y le contó al muchacho el motivo de su risa y todo lo que había hecho por conocerlo.
Parecía que el destino les había jugado una broma a ambos. Jamás se habían visto, el boliche estaba lleno y justo, en medio de la oscuridad, la sacó a bailar a ella.
Lo más gracioso, fue que a la chica siempre la acompañaba alguien de confianza de sus padres de vuelta a la casa, después del baile. Esa noche, se presentó un amigo de la barra que siempre la acompañaba y ella le dijo que se fuera tranquilo, que la acompañaría este muchacho nuevo, ya que sus padres se conocían entre sí desde jóvenes. Al salir del boliche, esperaba otra sorpresa. El padre de la muchacha, también la había ido a buscar en su Valiant III, sin avisarle. Estaba estacionado frente a la puerta del boliche. Entonces ella, ni lerda ni perezosa, se lo quiso presentar. El muchacho no sabía dónde meterse. Ella, abrió la puerta del acompañante del auto de su padre y le dijo quién era el muchacho que la acompañaba. El mismo, estiró el brazo con cara  de yo no fui, hacia adentro del auto y le dio la mano al padre (que era un hombre alto y corpulento, pero bueno como el pan). El padre dejó que el chico llevara a su hija a la casa en su auto (un DKW Auto Unión).
A partir de ese momento, se podría decir que cada uno encontró la horma de su zapato. Empezaron a hacer planes juntos. Todos los meses juntaban sus ahorros e iban comprando algo al contado para su futura casa. Al año de conocerse, se comprometieron. El noviazgo duró dos años y medio. Hace 45 años que están juntos coronados por una hermosa familia.
Por algo, Dios o el destino, como quieran llamarlo, los juntó. Nada es porque sí. Existen razones poderosas que desconocemos, que hacen que sucedan cosas increíbles y bellas.

FIN



Autora: María Rosa Ferrarotti
26/10/2021
Todos los Derechos Reservados del Autor.
Luján, Pcia. de Buenos Aires, Argentina.
Imagen de Internet.

Aclaración:
"Actualmente, llevan 46 años juntos de felicidad."
05/09/2022



lunes, 29 de agosto de 2022

POESÍA

ABRAZO DE QUEBRACHO


DÉCIMAS


Tú me debes un abrazo

de madera de quebracho.

A los míos, los despacho

al amparo del regazo

donde cada sueño trazo

conjugado con los tuyos.

Ambos somos dos coyuyos

en las noches calurosas.

Con entregas amorosas

alumbradas por cocuyos.


Amalgamos ilusiones

sobre mantas de trigales.

En las zonas abisales

de las mutuas efusiones

descargamos las pasiones

sin intentos de controles.

Atizamos arreboles

que madrugan tras los pinos.

Los desplantes venusinos

despabilan girasoles.


En las luces, en las sombras,

completamos las historias

de las fases amatorias

sobre cíclicas alfombras

de rocíos, si me nombras.

Tu lenguaje dentro mío

no se va por un desvío.

Va directo por la ruta

de mi sed, cual savia bruta

de los sauces del estío.


Y muy juntos nos quedamos

contemplando las estrellas.

Las contamos, todas ellas,

y los cuerpos arrimamos.

Nuevamente, nos amamos,

cuando cae ya madura

nuestra lírica locura

arrastrada por las horas.

Antipáticas señoras

que no guardan compostura.


Cobijamos el encuentro

con arpegios de jilgueros

en silencios mañaneros.

El amor es epicentro

turbulento, donde centro

la ganancia de placeres.

Es vital, que perseveres

en asedios afectuosos.

Muy intensos y fogosos.

Que tus bríos, los liberes.



Autora: María Rosa Ferrarotti

16/08/2022

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS DEL AUTOR.

Luján, Pcia. de Buenos Aires, Argentina.

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